miércoles, 15 de septiembre de 2010

DZ desde su lugar contribuye al Progreso de nuestra región

A comienzos del año 2008 surge el Plan Nacional FinEs, donde jóvenes mayores de 18 años y sin límite de edad, tendrían la posibilidad de finalizar sus estudios y solo deberían tener la convicción de querer aprovechar esta oportunidad.
Cuando abrimos la convocatoria a inscripción, nos tomamos el trabajo de llamar a alumnos que adeudaban materias de la escuela e informar de boca en boca; luego desde la coordinación nos comunicamos con la directora de Desarrollo Zonal (DZ) solicitándole difunda dicho programa, quien lo publicó desinteresadamente.
Hoy, a casi 3 años de la implementación del mismo, han egresado aproximadamente 100 jóvenes y adultos, quienes aceptaron el desafío y apostaron a la superación, al desarrollo, al progreso, ya que no solo hablamos de saldar una deuda pendiente (terminar los estudios) sino también, de que vinieron en busca del puntapié inicial a una nueva carrera, al ascenso en el trabajo, a la búsqueda de un empleo con un nuevo perfil, de nuevas herramientas o sencillamente para darles el ejemplo a sus hijos de que es posible superarse en la vida y que solo es suficiente con proponérselo.
DZ ha tenido una participación importantísima, es asombroso escuchar a muchos de los postulantes decir: vengo a inscribirme… ¡lo leí en Desarrollo Zonal…! En estas dos últimas semanas y hasta el día de la fecha, contamos con más de 30 inscriptos quienes, en los dos meses y medio que restan del año, se proyectarán a lograr sus objetivos.
La Escuela Vicecomodoro Marambio Nº 485 ocupa el segundo lugar en la Provincia de Santa Fe en cantidad de egresados del Plan FinEs y esto no sería posible sin la participación de Uds. Por ello también es que queremos agradecerles el rol que ocupan como comunicadores, sin el cual no habríamos llegado a tantas personas.
Prof. Celia M. Famoso, Plan FinEs,
Escuela Nº 485

¿Que es convivir?

"Vivir" "con"
Simple, ¿verdad?
Cuando la sociedad primitiva evolucionó, logró un lenguaje verbal para comunicarse y entenderse, se establecieron las primeras reglas, principios, leyes, para reglamentar las relaciones entre sus individuos. Debían «vivir» «con» todos los demás, todos los días.
Se supone que el cumplimiento de todas ellas, sin distinción de clases sociales, garantiza grupos armónicos, donde se hace realidad el olvidado precepto: mi libertad -mi derecho- termina donde empieza el derecho de los demás.
Muy simple.
Sin embargo, algo ha ocurrido para que ese elemental principio no se ponga en práctica de manera permanente. Mucho se ha escrito y se seguirá escribiendo acerca de las causas psicológicas y sociológicas que lo determinan. Pero creo, como muchos, que hasta tanto no se recupere lo básico de la sociedad, será necesario pasar del análisis de las causas a restablecer aquellos principios elementales que permitieron pasar al hombre de la tribu a la sociedad constituida, a las ciudades, a las naciones, a los estados.
Desde el caos no puede construirse nada perdurable.
Desde el individualismo a ultranza, solo pueden aparecer enfrentamientos.
Observar una vez por día qué hago yo, qué conducta tengo que lesiona el derecho de los demás, podría ser un buen comienzo.
Imaginemos, con la inocencia de los cuentos de hadas, qué debo, en consecuencia, dejar de hacer para no perturbar esa convivencia.
Lo pienso yo, lo piensa mi vecino, lo piensa un barrio...
Como una tarea de humanidad, esperaríamos los resultados...
Circula por Internet una historia bellísima, en la cual una anciana que viajaba de un pueblo a otro, iba arrojando semillas por la ventanilla. Alguien le preguntó por qué, y ella dijo que, mucho después de su paso, las semillas germinarían, y todos verían sus flores.
Ha llegado el momento de sembrar. Por nosotros, por las generaciones futuras.
Norma Beatriz Scaglia

Víctima de la mala conducción de un chofer de colectivo

El pasado sábado 29 de junio, una jubilada fue víctima de la temeraria conducción del Transporte Público de Pasajeros. La Sra. Hilda Jara sufrió un desgarro, aparentemente, en su pierna izquierda, que la dejó imposibilitada de caminar por una semana. El hecho se produjo cuando el chofer de un colectivo de la línea 35/9 arrancó violentamente, después de detenerse en la parada de calle 17 de Octubre y Sáenz Peña, de nuestra ciudad.
La señora Hilda, el último sábado del mes pasado, cerca de las 6 de la tarde, volvía de la ciudad de Rosario, en un colectivo; cuando se disponía a descender, el coche emprendió la marcha en brusca, lo que le provocó un fuerte dolor en su pierna izquierda y en su cadera. Afortunadamente, el Sr. Flores, un vecino de la zona, se solidarizó con la jubilada y le prestó ayuda para descender del colectivo, ya que Hilda no podía caminar por sí sola. Ratificando su actitud solidaria, el Sr. Flores se prestó a acompañar a la señora hasta su vivienda ubicada a pocos metros de la parada.
Como abogados del Estudio Jurídico «Castro-Ghirardi&Asociados», informamos que tomamos contacto con los responsables de la empresa y solicitamos la reparación de los daños, así como los gastos en medicamentos y traslados que debió afrontar la jubilada.
Sin embargo, el infortunio de la Sra. Jara no terminó allí, ya en su domicilio e imposibilitada de caminar, su yerno la traslada en auto al Hospital Gamen, a fin que le presten la atención médica necesaria. Pero, por la poca disponibilidad de insumos –según dijeron en el nosocomio–, no pudieron practicarle las radiografías correspondientes.
Abel Castro